Ha empezado oficialmente mi penúltimo año de carrera, lo que se traduce en el final (casi) de mi carrera. Me asusto, mucho, mucho. Creo que el tiempo ha pasado volando y no se si eso es bueno o malo.
Y con los últimos años viene el estrés de elegir mención, cosa que afortunadamente no me pasara a mi, pero sí debo de elegir dónde haré mis prácticas profesionales y eso exige saber que haré y donde.
Mi primera entrevista fue en una empresa aseguradora, moría de nervios pero hacia las cosas en automático. Necesito ser más segura.
Por suerte una compañera de clases estaba en la sala donde estábamos todos los postulantes, eso me relajo.
Y (como si no pudiera ser más surtuda) la entrevista fue grupal, sí, g r u p a l, sumado al hecho de que la mujer que nos preguntaba fue muy amable.
Me siento satisfecha, aliviada también pero todavía me tickea el ojo izquierdo. Y es que soy así.
Sólo espero que eso cambie, no los miedos ni las mariposas, pero si mi seguridad al actuar y tomar decisiones.
Hace poco conocí a través de YouTube una pareja de modelos que viven en NewYork y lejos de frivolidad, comprendí que de ellos emanaba ganas de vivir, de manera sencilla, pero felices.
Ella decía que "cuando las cosas son para ti, no pasarán de ti" pero que por experiencia sabía que "si no estás abiertas a recibirlas, si no eres positiva, probablemente no te pasen" y el añadía que había que luchar por nuestras metas, mientras que repetía el nombre de ella con dulzura, siendo felices, como tontos, hablando de la vida, en medio de la calle.
Y sí, creo que me quedo con esa reflexión, que aprendí de dos modelos de NewYork, que aprendieron a ser felices con poco y con al mismo tiempo lo mucho que se quieren y agradecen a la vida lo que son.
"Si nunca te arriesgas, ya habrás cometido el mayor riesgo"
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